<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829</id><updated>2012-02-16T00:52:19.274-08:00</updated><title type='text'>Anclado a la Irrealidad</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-3444203304130497321</id><published>2010-04-05T09:17:00.000-07:00</published><updated>2010-04-05T09:17:22.068-07:00</updated><title type='text'>Espera</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Interpretar señales nunca fue su fuerte. En realidad, lo que generalmente le sucedía era que creía leer en gestos y palabras significados que sus interlocutores nunca quisieron expresar. Mareado de tanto pensar y repensar esa característica tan suya, que tantos días tristes le provocó, terminó por confundirse si en realidad era que entendía mal las señales, las veía donde no estaban, o no las veía cuando sí estaban... De todas formas, esta vez pensaba que sí, que por fin había descifrado correctamente sus palabras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Contento, se sentó al lado del teléfono para esperar su llamada. Se acomodó en el sillón, tapizado de pacientes esperas que quedaron en la nada, y agarró su guitarra. Tocó tres notas y le resultaron alegres, así que continuó matando el tiempo con tonos mayores reverberando metálicos en la caja de madera despintada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La expectativa le había nublado la visión, sólo tenía ojos para ver el teléfono. Mientras avanzaba por la alegre progresión de acordes el gris del día fue tiñéndose de azules y verdes. Los gastados muebles amontonados sin un orden preciso en el pequeño cuarto del teléfono revivieron ante las vibraciones de su música esperanzada. Los colores opacos brillaron ante cada sol mayor o re7.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Absorto en sus pensamientos, viajando a través de los sonidos de su guitarra, no se percató de que habían pasado ya más de tres días de música, sin que ésta sea interrumpida por el estridente timbre del teléfono. Perplejo, repensó una y otra vez el momento en el que su esperanza había nacido, y volvió a cuestionar su capacidad de leer lo que las otras personas no escriben claramente en sus palabras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La confusión dio lugar a una profunda tristeza. El nudo en su garganta lo ahogó, y ahogó las notas de la guitarra, que empezaron a sonar cada vez más apagadas, hasta morir en un melancólico si menor. Cada vez más espaciados, los rasguidos comenzaron a desteñir las telas, las maderas, los pisos; el cielo volvió a ser gris.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se quedó ahí, envuelto en el llanto triste de su guitarra, pegado al ajado sillón de cuero, esperando que suene el teléfono que nunca habrá de sonar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-3444203304130497321?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/3444203304130497321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=3444203304130497321' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/3444203304130497321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/3444203304130497321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2010/04/espera.html' title='Espera'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-5682245759650283247</id><published>2010-01-09T13:41:00.001-08:00</published><updated>2010-01-09T13:41:29.618-08:00</updated><title type='text'>La cocina</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Agitado, de un brusco movimiento se apoyó en la mesada de la cocina. La remera de algodón blanca empapada de sudor y sangre, al igual que su jean gastado. Sus dos manos descansaban a ambos lados de su cadera, aferrándose al granito; en la derecha todavía sostenía el enorme cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una gota de sudor atravesaba lenta su frente, y seguía por su mejilla, bordeando antes su ojo. Ojos que no daban crédito de lo que veían: los azulejos verdes, los armarios de madera y el techo estaban cubiertos de sangre; el forcejeo se hacía evidente por las formas que tomaban las salpicaduras en cada una de las superficies alcanzadas. En la pileta, el intenso rojo estaba diluído en el agua.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Trató de recordar lo que había pasado minutos antes, cómo una situación a todas luces normal había devenido en semejante enchastre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La carne desgarrada estaba regada por el piso, visión que le provocó una arcada. ¿Cómo limpiaría todo eso? ¿Pasaría desapercibido a los ojos de los invitados que estaban a punto de llegar?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Azar o destino, o, simplemente, casualidad, mientras consideraba esos interrogantes sonó el portero: ya habían llegado, no habría tiempo para nada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Levantó el auricular haciendo todo lo posible por vencer a los temblores de su mano. En la otra, el cuchillo seguía apuntando hacia los mosaicos blancos y negros, dispuestos como un tablero de ajedrez, convertidos en una escena desagradable y macabra.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Sí, ya les abro-, dijo a sus invitados, y presionó el botón para abrir la puerta que daba a la calle. -¿Pasaron? Listo, suban-, balbuceó mientras colgaba el aparato.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Volvió a la cocina y se quedó parado sin atinar a hacer nada. No pasaría mucho tiempo antes de que los invitados suban los 12 pisos en el ascensor, por lo que sólo atinó a agarrar una caja de fósforos, abrir la llave de gas y encender uno cerillo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Omnubilado con la persistente llama, no notó los pasos que se apuraban detrás de él. Había dejado la puerta que daba al pallier abierta. No escuchó que lo llamaban, y esa falta de respuesta alertó a los invitados, por lo que se apresuraron a llegar a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tardaron un poco en entender lo que estaba pasando. De espaldas a ellos, el anfitrión alternaba su atención en las llamas y en los restos dispersos entre charcos de sangre y agua en el piso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De a poco, se dio vuelta. El cuchillo seguía aferrado a su mano derecha. Sus ojos estaban desorbitados, la mirada perdida. Estaba transpirando y sus prendas estaban manchadas. Las palabras salieron de su boca lentamente, como flotando. Todo parecía flotar en ese lugar:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Fue muy difícil separar los bifes, estaban muy congelados.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-5682245759650283247?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/5682245759650283247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=5682245759650283247' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5682245759650283247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5682245759650283247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2010/01/la-cocina.html' title='La cocina'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-8334450673643921626</id><published>2010-01-01T18:04:00.001-08:00</published><updated>2010-01-01T18:04:51.713-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sólo la décima vez que lo repitió en voz alta logró convencerse a sí mismo. "Dar un paso hacia adelante, por más pequeño que sea, es mejor que tropezarse con la simple esperanza de lo que podría ser", dijo con modulación, ritmo y entonación perfectas; un mantra sin forma de mantra, pero mantra al fin. Su mantra.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sacudió su cabeza, se llevó ambas manos a la frente y comenzó a reirse con ganas. Las carcajadas resonaron en un eco burlón y hasta desagradable; la habitación estaba vacía, si no se tenía en cuenta la polvorienta banqueta de madera en la que estaba sentado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Rogelio Fuente bajó la cabeza y se perdió nuevamente en sus cavilaciones.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-8334450673643921626?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/8334450673643921626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=8334450673643921626' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/8334450673643921626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/8334450673643921626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2010/01/solo-la-decima-vez-que-lo-repitio-en.html' title=''/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-5390394648670366135</id><published>2009-07-17T18:40:00.001-07:00</published><updated>2009-07-17T18:41:34.024-07:00</updated><title type='text'>Invierno</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Ay Dios qué será de este invierno, dijo en voz alta y se sorprendió por su arrebato de espiritualidad y pensó, en ese momento, en si realmente podía creer que existía un Dios, así con mayúsculas, responsable del azaroso y caótico -y cruel- mundo. Se sentó de nuevo pesadamente en el sillón azul marino -acababa de pararse para ir a hacer ya no se acordaba qué- y agarró el portarretratos que lo miraba desde la mesa ratona. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Seis, siete meses, no se acordaba ya cuántos, de una vida distinta, alejada de ellos: sonrientes, hasta contentos si los apuraban, posando sus miradas sin saber en el lente que capturaría su última emoción placentera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Pensó en silencio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Afuera, el frío dolía. Él lo sentía, a pesar de los leños encendidos en el hogar. Dolían sus huesos, su carne, su piel: el frío que sentía trascendía lo que podría medir el mercurio de los termómetros, llegaba a él desde lo más profundo de su ser, desde el pasado: desde hacía seis, siete meses, quién sabía…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Apoyó su espalda en el respaldo, tiró su cabeza hacia atrás y, por un momento, observó en el techo, con lágrimas en los ojos, la vida suya que se había llevado ese invierno, que había empezado quién sabe hace cuánto. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-5390394648670366135?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/5390394648670366135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=5390394648670366135' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5390394648670366135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5390394648670366135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2009/07/invierno.html' title='Invierno'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-7978193229984988614</id><published>2009-05-30T16:01:00.000-07:00</published><updated>2009-05-30T16:02:23.192-07:00</updated><title type='text'>Sala</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Nadie en su sano juicio habría hecho lo que él hizo la tarde del domingo. El lo sabía, por eso atinó sólo a sacar una foto de la desordenada sala, cerrar la puerta y marcharse.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-7978193229984988614?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/7978193229984988614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=7978193229984988614' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/7978193229984988614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/7978193229984988614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2009/05/sala.html' title='Sala'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-5606298716964203012</id><published>2009-04-22T13:33:00.001-07:00</published><updated>2009-04-22T13:36:08.752-07:00</updated><title type='text'>Ausencia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Y, de repente, todo se convirtió en una ficción, en la que vivimos comemos reímos y lloramos todos. No todos, casi todos. Y en lo que comemos y dormimos y reímos y lloramos casi todos, sentimos ese casi muy dentro nuestro: nos hizo un agujero imposible de llenar, de obviar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y nos damos cuenta de que no es una ficción, por más que parezca.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-5606298716964203012?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/5606298716964203012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=5606298716964203012' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5606298716964203012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5606298716964203012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2009/04/ausencia.html' title='Ausencia'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-5919227362513029214</id><published>2009-02-04T15:42:00.001-08:00</published><updated>2009-02-04T15:42:54.566-08:00</updated><title type='text'>Instantes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Qué pasaría si el tiempo tal como lo conocemos dejara de ser así? Si un minuto ya no durara un minuto, ni una hora sesenta. Si cuando nos sentáramos a mirar hacia ningún lado los instantes se estiraran, chiclosos, y duraran más de lo que habrían durado. ¿Qué pasaría si mis ojos se nublaran, pensando en todo y en nada? ¿Qué pasaría...?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-5919227362513029214?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/5919227362513029214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=5919227362513029214' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5919227362513029214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5919227362513029214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2009/02/instantes.html' title='Instantes'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-7032420276533399975</id><published>2009-01-16T11:50:00.000-08:00</published><updated>2009-01-16T11:51:43.922-08:00</updated><title type='text'>Esa noche</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Se sentó, cabizbajo y pensativo, en el mullido sillón de buen cuero. Sus ojos marrones, rojos perdidos, apuntaban fijo un punto en la alfombra natural con detalles en azul; tanto se proponía mirar fijo, que su visión se nublaba. Sus brazos, largos torpes como los de una marioneta, estaban cruzados sobre sus rodillas: parecían los de una mantis religiosa. Los hombros encogidos, sobrepasaban a su cabeza de pelos prolijamente peinados.&lt;br /&gt;Metros más atrás, doblado sobre el alto respaldo de una silla de madera, su saco gris topo; encima, su corbata roja. Cada minuto, cada segundo de la noche era revivido en forma vívida por su memoria, a pesar de su voluntad: el ya no quería recordar. Pero la sonrisa de ella, su vestido verde esmeralda, su peinado tan arreglado, la flor con la que ataba sus bucles negros, volvían una y otra vez. Sus ojos penetrantes, su boca perfecta. Su boca cambió, en un gesto desagradable. En un gesto que el temía. Su mirada penetrante dejó de mirarlo, miraba al techo, a la otra mesa del elegante restaurante. Sus ojos nunca más se encontraron; y temió llegar a olvidarlos. Las palabras nerviosas, las explicaciones, las lágrimas; el anillo, todavía en su estuche, de nuevo al bolsillo de su saco gris topo.&lt;br /&gt;Ella había dicho que no. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-7032420276533399975?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/7032420276533399975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=7032420276533399975' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/7032420276533399975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/7032420276533399975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2009/01/esa-noche.html' title='Esa noche'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-5788442852840520044</id><published>2008-12-16T19:29:00.000-08:00</published><updated>2008-12-16T19:30:38.400-08:00</updated><title type='text'>La casa</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entró en la casa, misteriosa, en silencio, la casa la miraba callada desde hacía meses. Las paredes sucias, grisáceas, atesoraban años de tiempo inmóvil; parches de madera, clavadas una encima de la otra en forma horizontal, tapaban lo que alguna vez fueron ventanas abiertas; la puerta, de madera carcomida, estaba ligeramente abierta. Y por allí entró.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cada paso que daba en el parqué arruinado levantaba una nube de polvo, que trazaba el recorrido de los rayos de sol que se colaban por las grietas en las paredes y por la puerta abierta. A su derecha, el comedor, con una mesa y algunas sillas, ordenadas a su alrededor. A su izquierda, la sala, el sofá y los butacones de cuero. Frente a ella, una amplia escalera que se curvaba levemente hacia la izquierda. Decidió no subir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tenía la sensación de que alguien la estaba mirando. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recorrió la planta baja. Le llamaron la atención los espejos: estaban todos rotos. En su propio reflejo deformado por la grieta en el vidrio, vio aquello a lo que tanto temía. Se vio tal cual era.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-5788442852840520044?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/5788442852840520044/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=5788442852840520044' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5788442852840520044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/5788442852840520044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2008/12/la-casa.html' title='La casa'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-3752185425000405833</id><published>2008-10-08T13:03:00.001-07:00</published><updated>2008-10-08T13:04:39.851-07:00</updated><title type='text'>Destino (microrrelato)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El aire es espeso. Las copas de los árboles son testigos inmóviles de la opresiva humedad, de la opresiva angustia que provoca en su corazón el recuerdo. Nunca es tarde para cambiar el destino. Él se levanta, y compra por fin el pasaje de vuelta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-3752185425000405833?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/3752185425000405833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=3752185425000405833' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/3752185425000405833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/3752185425000405833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2008/10/destino-microrrelato.html' title='Destino (microrrelato)'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-7659427824934841517</id><published>2008-07-29T10:41:00.000-07:00</published><updated>2008-07-29T10:42:36.843-07:00</updated><title type='text'>Niebla</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La niebla no dejaba ver más allá de la esquina. Luego, algunas siluetas grises que dejaban adivinar las copas de unos árboles daban lugar a un telón blanco, donde parecía terminar todo. El hombre, sentado con los codos apoyados en sus piernas en el borde de un cantero, estaba tan quieto que se hacía difícil saber si respiraba. Un pantalón de vestir, una camisa verde pastel planchada y unas zapatillas de cuero limpias le daban un aspecto pulcro, que se contrastaba con su barba descuidada (durante meses, quizá), sus dientes amarillos y su cabello mugroso.&lt;br /&gt;Sus ojos, transparentes, cristalinos y vacíos, miraban el vacío blanco que borraba el horizonte.&lt;br /&gt;-Hasta cuándo...- dijo en un volumen casi inaudible, y volvió a sumirse en sus pensamientos.&lt;br /&gt;Pasó un minuto, dos, diez, y él no se movió. El motor de un auto pasando a varias cuadras de allí perturbaba ocasionalmente la calma del lugar. Ni una rama se movía. Todo era silencio. Todo, menos el eco de sus palabras en su cabeza, en el aire: Hasta cuándo...&lt;br /&gt;Repentinamente, erguió su espalda, doblada debido a la posición en la que estaba sentado, y metió su mano en uno de los bolsillos delanteros de su pantalón. Una lágrima hizo un surco, dejando una línea en la tierra que percudía su mejilla. Sacó un paquete de Marlboros arrugado, en el que quedaba sólo un cigarrillo. En el bolsillo de su camisa encontró el encendedor gris, de plástico. Llevó el cigarrillo a su boca y acercó el encendedor a su rostro, apoyando en él su pulgar derecho.&lt;br /&gt;Luego de tres intentos, encendió la llama. Mientras inhalaba una profunda bocanada de humo, sus ojos comenzaron a nublarse y se dejó llevar por el recuerdo. El recuerdo de una vida que ya no era tal, aunque desde afuera pareciera todo lo contrario. Exhaló y volvió a apoyar sus codos en sus piernas. La niebla comenzaba a disiparse, y pudo verse la nada que había detrás de ella.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-7659427824934841517?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/7659427824934841517/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=7659427824934841517' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/7659427824934841517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/7659427824934841517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2008/07/niebla.html' title='Niebla'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-6892146738042295604</id><published>2008-07-08T07:33:00.000-07:00</published><updated>2008-07-08T07:34:28.335-07:00</updated><title type='text'>El escondite</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Incómodo, mirando hacia todas las direcciones, salí de mi improvisado escondite. Tenía la sensación de que me habían descubierto, y que me descubran en ese escondite era demasiado vergonzoso. Intenté sonreir y hacer de cuenta de que nada había pasado, que sencillamente había sido una coincidencia encontrarme allí.&lt;br /&gt;Pero, obviamente, no fue así. Era un escondite que, por más improvisado, era de todas formas el resultado de una meditada improvisación, si se quiere.&lt;br /&gt;Deformaba mi cara una mueca que poco se parecía a una sonrisa; pero era mi mejor intento. Las pocas personas que me descubrieron me miraban en silencio. La lástima y la vergüenza ajena que sentían por mí ensombrecía sus caras.&lt;br /&gt;Una sensación de vacío comenzó a ahogarme, subiendo desde la boca de mi estómago hasta mi garganta. Decidí no decir nada, y salir de ese lugar tratando de mantener lo poco de dignidad que me quedaba. &lt;br /&gt;Después de ese día, nada volvió a ser lo mismo en mi vida.&lt;br /&gt;Lo peor de todo es que volví a caer en la tentación, y me sumergí de nuevo en la oscuridad de ese escondite, desde donde pretendo observar todo lo que pasa alrededor mío, sin saberme observado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-6892146738042295604?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/6892146738042295604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=6892146738042295604' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/6892146738042295604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/6892146738042295604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2008/07/el-escondite.html' title='El escondite'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-3125424717670387543</id><published>2008-05-07T12:43:00.000-07:00</published><updated>2008-05-07T12:44:18.348-07:00</updated><title type='text'>Fantasmas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Anoche dormí, y soñé. Soñé con todos los fantasmas que fui creando y abandonando a su suerte, en las encrucijadas de mi mente. Se me aparecieron, en forma de historias, felices y no tanto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me desperté con una sensación rara. Con el paso de las horas, en mi vigilia volvieron a aparecer esos fantasmas. Recordé los sueños, volvieron a mi conciente, y supe que no habían ocurrido en esta realidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-3125424717670387543?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/3125424717670387543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=3125424717670387543' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/3125424717670387543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/3125424717670387543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2008/05/fantasmas.html' title='Fantasmas'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-1061737343801427495</id><published>2008-05-05T19:14:00.000-07:00</published><updated>2008-05-05T19:16:22.735-07:00</updated><title type='text'>Pensamientos grises</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las primeras luces del alba fueron grises. La lluvia había comenzado hacía algunas horas, luego de que él la dejara en su casa. La dejó triste. Ella estaba triste, y eso lo hacía estar triste a él. Había caminado unas cuantas cuadras cuando comenzó a sentir el abrazo de la garúa, que de a poco terminó por envolverlo.&lt;br /&gt;Luego de recorrer varias cuadras y ver pasar decenas de autos, con los aces de luz que se prolongaban en el espacio reflejados en las gotas de agua, se sentó en un escalón. Estaba cerca de su casa, pero todavía no quería volver. La lluvia lo cautivaba, podía pasar horas mirando un punto en el horizonte, detrás de la cortina de agua; lo ayudaba a pensar. Y pensar era justamente lo que necesitaba en ese momento.&lt;br /&gt;Eran las 3. En la oscuridad, cortada por las luces de la ciudad, se acordó de lo que había sucedido aquella noche.&lt;br /&gt;Había comenzado como cualquier noche: había llegado a su casa cerca de las 20, y ella lo estaba esperando allí. Habían mantenido una charla sobre nada, una de esas charlas tan importantes en la comunicación interpersonal, que permiten conocer quién es realmente el interlocutor. Esa conversación lo había relajado, le había devuelto el buen humor, lo había hecho quererla aún más. Después de esas palabras, sentía que la conocía un poco más.&lt;br /&gt;Luego de comer habían decidido salir a caminar. La noche estaba fría y húmeda, la lluvia era una cuestión de tiempo y, según lo que habían escuchado en el informativo, sería un temporal que duraría varios días. Para aprovechar los últimos instantes sin lluvia, habían salido a caminar. Claro, a él le gustaba caminar en la lluvia, pero a ella no, y lo respetaba.&lt;br /&gt;No había pasado nada raro. Trataba de recordar por qué la noche había terminado de esa forma. Tristes los dos, con lágrimas en los ojos. Pero no podía.&lt;br /&gt;La lluvia arreció aún más mientras él intentaba ingresar más profundo dentro de su mente, acordarse qué había arruinado su noche. Más pensaba, más llovía.&lt;br /&gt;La garúa que se había transformado en llovizna, caía con la fuerza de una tormenta de verano. Con el correr de los minutos, las calles se llenaban de agua, y ya no pasaban autos.&lt;br /&gt;Entonces, lo descubrió.&lt;br /&gt;La tormenta estaba dentro suyo. Decidió olvidarla, descartarla. La tormenta perdió intensidad, y sus pensamientos comenzaron a acomodarse. El día comenzaba con sus primeras luces. Eran grises, el cielo estaba gris y una leve llovizna caía y le transmitía tranquilidad.&lt;br /&gt;Se levantó y se fue a su casa. Los días grises le gustaban.&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-1061737343801427495?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/1061737343801427495/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=1061737343801427495' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/1061737343801427495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/1061737343801427495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2008/05/pensamientos-grises.html' title='Pensamientos grises'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-9178395123733687698</id><published>2008-04-22T22:10:00.000-07:00</published><updated>2008-04-23T09:03:03.347-07:00</updated><title type='text'>La llamada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Quién había llamado anoche? No lograba acordarse con quién había hablado en la madrugada, pero la constante sensación de vacío en su estómago le decía que la conversación no había terminado del todo bien.&lt;br /&gt;Recordaba haber sentido el timbre del teléfono a lo lejos, primero, todavía medio dormido; y luego ya dentro de la realidad, cuando despertó del todo. Insistente, no callaba, y ya llevaba contados diez timbrazos. Juntó fuerzas y se incorporó de la cama para atender el llamado. Sin estar del todo despierto, medio aturdido por la repentina interrupción de su sueño, no se hizo la pregunta que cualquiera se haría en esa situación: ¿Quién llama a las 3 de la mañana?&lt;br /&gt;Conocía cada centímetro de su departamento, así que, aún atontado y en la oscuridad, se deslizó por el pasillo y el comedor (donde estaba el teléfono) como si fuera un espía en territorio enemigo, sin siquiera rozar ningún mueble.&lt;br /&gt;Recordaba haber levantado el tubo, y el silencio que inundó su hogar cuando el aparato dejó de chillar; pero no recordaba nada, ni una palabra de la conversación. El único rastro que dejó esa llamada fue esa profunda angustia, que no lo dejaba pensar en otra cosa, pero que no le permitía recordar cuál era, precisamente, su causa.&lt;br /&gt;-Debió ser mi madre- pensó. Charlar con su madre siempre le significaba un desgaste emocional importante. -No, no fue ella. A esa hora, ella debió haber estado en el avión-, se corrigió. -Mi hermana, tal vez, algo le pasó a mi sobrino-, se preocupó. Entonces, la llamó.&lt;br /&gt;Extrañada, Sofía (así se llamaba su hermana, dos años menor que él, casada hace cinco y con un hijo de tres) le dijo que ella no había llamado a esa hora. -Tengo que levantarme a las seis, ¿qué pensás que estaría haciendo despierta a las 3?- refunfuñó.&lt;br /&gt;Nadie más podía haberlo llamado. Se había mudado dos meses atrás, y sólo su madre y su hermana tenían su nuevo número telefónico.&lt;br /&gt;Abstraído en sus cavilaciones, escuchó el teléfono recién al tercer timbrazo. Un frío le recorrió la espalda. -Es sólo el teléfono-, pensó, como para tranquilizarse. Pero no lo logró. Estiró su brazo y agarró el tubo. Se lo llevó a la oreja. El vacío en su estómago se profundizó. El cuarto se nubló, y ya no pensó en nada más...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-9178395123733687698?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/9178395123733687698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=9178395123733687698' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/9178395123733687698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/9178395123733687698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2008/04/la-llamada.html' title='La llamada'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2216279535845241829.post-760207729049163095</id><published>2008-04-09T16:09:00.000-07:00</published><updated>2008-04-09T19:48:43.502-07:00</updated><title type='text'>El restaurante favorito</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Estornudó, cerrando los ojos y sacudiéndose en un espasmo más intenso que de costumbre. Estornudaba mucho. Nunca nadie supo explicarle -quizás porque nunca le preguntó a la persona &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;idónea&lt;/span&gt;- por qué estornudaba tanto, incluso cuando no estaba resfriado. Inspiró profunda y ruidosamente por la nariz, y se acomodó la corbata. Estaba listo para enfrentar el mundo exterior de nuevo. Estaba en el baño de su restaurante favorito, y debía volver a la mesa que había estado ocupando con ella.&lt;br /&gt;Abrió la puerta doble &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;rebatible&lt;/span&gt; (al mejor estilo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Saloon&lt;/span&gt; del Lejano Oeste) y se detuvo a observar detenidamente el salón. El restaurante debía tener cuarenta mesas, de las cuales diez o quince eran &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;boxes&lt;/span&gt;. Por lo menos la mitad estaba ocupada. Gentes de distinto tipo: altos, gordos, viejos, jóvenes, niños... Sólo los unía el hecho de estar sentados al mismo tiempo en el mismo lugar.&lt;br /&gt;Una nena estaba hablando con una mujer que seguramente era su madre. La niña, que debía tener ocho años, captó su atención. Con una perorata, que hacía parecer muy interesante, contaba a su madre sobre lo que había hecho ese día en el colegio. Sus ojos alegres y su voz cantarina y jovial, lo hipnotizaron. Estuvo así, parado unos pasos por delante de la puerta &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;rebatible&lt;/span&gt;, a unos cuatro metros de la mesa donde estaba sentada la nena, casi cinco minutos. Cuando volvió en sí, levantó la mirada y la centró en el otro lado del local, donde estaba su mesa vacía. Con paso &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;cansino&lt;/span&gt;, llegó a su lugar y se sentó. Los dos platos vacíos estaban todavía allí, frente a sus ojos; la botella de vino medio vacía, también. Extendió su brazo, la asió y se sirvió otra copa.&lt;br /&gt;Un grito aterrorizado alteró la ruidosa calma del lugar. -La encontraron-, pensó. Se levantó, dejó el dinero de la cuenta sobre la mesa (con una propina del 20 por ciento exacto) y salió por una de las puertas del restaurante. Apenas puso un pie sobre la vereda, hizo una seña a un taxista y se subió al auto.&lt;br /&gt;-A Yerba Buena-, le indicó al conductor, y luego estornudó nuevamente. Dentro del restaurante, las personas corrían de un lado hacia el otro, un empleado llamaba a la Policía y otro bloqueaba la puerta del baño, aunque no podía tapar totalmente el cuerpo de ella, extendido en una posición rara en el inmaculado piso.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2216279535845241829-760207729049163095?l=ancladoalairrealidad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/feeds/760207729049163095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2216279535845241829&amp;postID=760207729049163095' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/760207729049163095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2216279535845241829/posts/default/760207729049163095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ancladoalairrealidad.blogspot.com/2008/04/el-restaurante-favorito.html' title='El restaurante favorito'/><author><name>Sebastián Nadal</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18304156223592301140</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_e95Bhd5USwM/S-IsoIOEk7I/AAAAAAAAAT0/UD_6RoFVVQk/S220/Fotograf%C3%ADa+0536.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
